
El ingenio humano
Hay dos tipos de barcos que aún se utilizan hoy en día y que son un ejemplo de embarcaciones de remo sencillas y bien diseñadas.
De un tronco flotante a los gigantes del mar: ¡la historia de cómo los humanos conquistaron los océanos!
Los seres humanos no siempre han sabido nadar. Es una habilidad aprendida, que no nace con la persona. En la prehistoria era más fácil saltar a un tronco flotante que arriesgarse a nadar con la corriente. Los primeros ejemplos de barcos propulsados fueron troncos que la gente dirigía con la mano o con un palo. El ser humano ha recorrido un largo trecho desde esas simples canoas hasta llegar a los buques de carga, los aerodeslizadores y las motos acuáticas de la actualidad.

Hay dos tipos de barcos que aún se utilizan hoy en día y que son un ejemplo de embarcaciones de remo sencillas y bien diseñadas.

El siglo XIX trajo la transición de la vela al vapor. Durante un tiempo, los barcos fueron una curiosa mezcla de ambas cosas. Los vapores de ruedas de paletas tenían que llevar velas porque los motores no eran fiables. Las chimeneas se situaban en los ángulos para que las chispas no saltasen a las velas. Cuando el primer vapor de paletas fue avistado desde la costa de Irlanda, tras cruzar el Atlántico en 1819, la gente pensó que estaba en llamas. Al mejorar los motores, las velas fueron disminuyendo de tamaño, hasta desaparecer gradualmente con la sustitución de la rueda de paletas por la hélice.

Al principio, en los transatlánticos de vapor, los ricos y los pobres viajaban en condiciones muy distintas.

Los buques de carga y los superpetroleros a menudo tienen motores mil veces más potentes que el de un automóvil. Esos inmensos barcos pueden medir más de 457 m de eslora y necesitan varios kilómetros para virar o pararse.

Hay muchos tipos de lanchas diseñadas para navegar, esquiar y competir.
Ciudades en el mar — Muchos barcos de hoy son tan grandes que ofrecen todas las ventajas de una ciudad pequeña, incluso piscinas, comercios, casinos, instalaciones deportivas y auditorios, además de camarotes y comedores para miles de personas. Los portaaviones no son sólo ciudades en el mar, sino también aeropuertos marítimos equipados con ascensores, hangares para los aviones y pistas de aterrizaje. Las alas de los cazas de combate se doblan, para facilitar la carga a bordo.
Fuente: CD-ROM «Océanos de Microsoft» (1995). Texto liberado del arte original de las pantallas; imágenes, audio y vídeo restaurados del disco. El contenido original es propiedad de Microsoft y sus proveedores — preservación educativa sin ánimo de lucro. Créditos y agradecimientos