
Pequeños, pero traidores
¿Estás familiarizado con el lábrido limpiador? Este práctico ser se alimenta de parásitos de otros peces, que se convierten en clientes regulares de sus "servicios de limpieza". Pasemos al blenio de diente de sable: parece idéntico al lábrido, de la cabeza a la cola. El blenio se sitúa y atrae a la clientela culebreando, como hacen los lábridos. Cuando el incauto cliente se dispone a que lo limpien, el blenio de diente de sable le pega un mordisco.


