
Mujeres feroces
Algunos de los piratas más feroces fueron mujeres.
¡Corsarios, filibusteros y mujeres valientes: los piratas de verdad eran mucho más salvajes que en las películas!
Entre los siglos XII y XIX, los piratas, corsarios y filibusteros causaron estragos en alta mar. Esos canallas aterrorizaban el litoral caribeño y atlántico, además de las costas del norte de Europa, África y la India. Ganaban y perdían el favor de los gobernantes y la realeza, que a veces apreciaban la oportunidad de compartir los tesoros de los piratas.

Algunos de los piratas más feroces fueron mujeres.

La gente se hacía pirata por codicia o venganza, pero también para escapar de una terrible pobreza. Vivir en la Inglaterra del siglo XVIII era tan duro, que la gente a menudo cambiaba la vida en tierra por una vida en el mar. Prestamistas, borrachos, asesinos y gentes de la peor calaña se divierten en el famoso grabado Gin Lane, de William Hogarth.

Tanto los hombres como las mujeres buscaban riqueza y botín en alta mar. Las mujeres solían vestirse de hombres para escapar de casa o impresionar con su fuerza a la tripulación de un barco, de forma que a menudo era difícil distinguirlas de sus compañeros masculinos.

El Caribe era un hervidero de corsarios y bucaneros, piratas que ofrecían sus servicios a los países en guerra. El botín se dividía entre las distintas partes convirtiéndose el saqueo en un objetivo legítimo. Desgraciadamente, muchos de los primeros exploradores pusieron las bases para ese tipo de conducta. El fanfarrón Sir Francis Drake saqueó numerosos barcos españoles y fue, entre otras cosas, un maestro del robo. La reina Isabel de Inglaterra le nombró caballero por sus hazañas.

¡La piratería era una profesión que a veces daba sorprendentes resultados!
Una vida brutal — Un pirata armado junto a la temida bandera Jolly Roger mientras se revela la cruda realidad a bordo: piratas crueles e incultos que infligían bárbaros castigos, pasaban el tiempo bebiendo, jugando y peleando, y cuyo destino habitual, al ser capturados, era la horca.
Fuente: CD-ROM «Océanos de Microsoft» (1995). Texto liberado del arte original de las pantallas; imágenes, audio y vídeo restaurados del disco. El contenido original es propiedad de Microsoft y sus proveedores — preservación educativa sin ánimo de lucro. Créditos y agradecimientos