
Instrumentos tradicionales
Los marinos de la Antigüedad diseñaron ingeniosos métodos para señalar su posición en mar abierto. Muchos de esos instrumentos siguen utilizándose en la actualidad.
¡De las estrellas a los satélites: así encuentran el camino los marineros en alta mar!
Los faros proyectan una luz brillante que puede verse a gran distancia. Situados en islas y costas especialmente peligrosas, permiten conocer a los navegantes su posición frente a la costa. Pero para cruzar el océano hay que encontrar el rumbo a través de una gran extensión, sin ver la línea costera. Al principio, los marinos utilizaban las estrellas para fijar el rumbo. Después inventaron instrumentos de navegación, como el sextante y la brújula. La navegación ha evolucionado hasta tal punto, que hoy en día se utilizan los satélites, el radar y el sonar para localizar barcos en cualquier parte del mundo o para cartografiar las profundidades marinas.

Los marinos de la Antigüedad diseñaron ingeniosos métodos para señalar su posición en mar abierto. Muchos de esos instrumentos siguen utilizándose en la actualidad.

Hoy en día, un preciso sistema de luces y boyas ayuda a los barcos a encontrar el rumbo sorteando los peligros de la costa y a salir y entrar de bahías y puertos.

En la actualidad, sofisticados sistemas que utilizan satélites y señales de radio calculan la posición de los barcos, incluso en las peores marejadas. El Sistema de Posición Global (SPG), también utilizado en aviación y por los militares, incluye toda una serie de satélites girando alrededor de la Tierra. Al transmitir y recibir señales, el usuario puede determinar la posición exacta de un barco en cualquier lugar del mundo. El sistema Loran (navegación de altura), desarrollado por los aliados para su utilización en el Atlántico durante la Segunda Guerra Mundial, se ha extendido hasta convertirse en una red mundial de transmisores. Al escuchar las señales de radio perfectamente sincronizadas del Loran, los barcos y los aviones pueden determinar su posición en el mar.

Los principales canales construidos por el ser humano ahorran miles de kilómetros de travesía a los barcos, eliminando largas rutas que suponían rodear continentes enteros.

Los océanos se están llenando de buques de carga, petroleros y barcos cisterna que transportan mercancías y pasajeros de un extremo a otro del mundo. El radar permite conocer en todo momento la posición de unos y otros. Los transmisores emiten poderosas ondas de energía que se reflejan en los objetos y vuelven al punto de observación, formando una imagen de los mismos en la pantalla. ¡Pero sigue siendo importante mantener un vigía en cubierta!

Las ondas sonoras o SONAR (Sound Navigation and Ranging) pueden detectar el fondo submarino y sus peligros. El sonar emite breves ondas sonoras mientras registra datos visuales en una pantalla o papel. El capitán del barco puede localizar los canales y evitar encallar, familiarizándose con el relieve del fondo marino. Evitar accidentes marítimos es de especial importancia en nuestros días, ya que los barcos mercantes llevan a menudo cargas tóxicas que pueden contaminar las playas y acabar con la vida marina.
¿Dónde estamos? — Isla de las Maldivas, océano Índico
Fuente: CD-ROM «Océanos de Microsoft» (1995). Texto liberado del arte original de las pantallas; imágenes, audio y vídeo restaurados del disco. El contenido original es propiedad de Microsoft y sus proveedores — preservación educativa sin ánimo de lucro. Créditos y agradecimientos